ORÍGENES Y FUNDACIÓN

San Rafael de Carvajal, la hermosa: «Sabana de las Cocuizas», «Sabana de los Truenos», «Sabana de los Ruices» o simplemente nuestra «Sabana Larga»; es la parroquia capital del pujante «Municipio del Futuro», que lleva orgullosamente su nombre.

Hoy martes 20 de Octubre de 2.020 completa 350 años de fundada, hecho histórico que ocurrió en 1670, cuando el Capitán español Baltasar de Carvajal, llegó a caballo proveniente de las llanuras de Yaracuy y decretó formalmente su constitución.

En ese tiempo, Baltasar de Carvajal conquistó a una civilización de aborígenes; era una aldea de cristalina pureza original poblada por indígenas Momboyes y Escuqueyes, provenientes de la nación Timoto-Cuica.

Este territorio era bordeado por los ríos Motatán y Jiménez de exuberantes bosques tropicales, notables sembradíos, amplias sabanas y agradable chozas.

Se hablaba que este lugar poseía terrenos con abundante cocuiza, era de clima cálido y lluvioso, con vigorosas nacientes de agua y ríos; se le denominó también por los indígenas: «Estovacuy», que significaba en el idioma «nativo» sencillamente «Sabana de las Cocuizas».

MEDIO AMBIENTE

Hace 350 años, surgió esta «enigmática» tierra de boscajes, plantíos, ranchos y extensiones que circundaban las corrientes del Motatán y el Jiménez.

Estuvo «dominada» por los Momboyes y Escuqueyes; y que ocupa en la actualidad una estrecha franja de terreno situada en el Centro-Occidente del Estado Trujillo.

Una zona de unos 120 kilómetros cuadrados de extensión o superficie; cuyas Coordenadas son las siguientes: 70º 39´ 30´´ – 70º 48´ 30´´ de Longitud Oeste y 09º 16´ 00´´ – 09º 25´ 00´´ en su Latitud Norte.

La temperatura de la región es de 24º
C con una altitud de 657 Metros sobre el nivel del mar. En este medio ambiente tan especial nació y se desarrolló la «Tierra de Estovacuy».

LÍMITES Y HABITANTES

Ha pasado el tiempo y este hermoso dominio que se extiende en sus límites en la actual época desde el borde del Río Jiménez, parroquia Pampanito II del Municipio Pampanito y del Río Motatán, de la parroquia y Municipio Motatán, por el Norte.

En el Sur, la imponente montaña que ahora rinde tributo a la «Virgen de la Paz» con la parroquia Chiquinquirá del Municipio Trujillo y la población de Santiago, Municipio Urdaneta, fijados sus límites por el Río Jiménez; y además con las parroquias Juan Ignacio Montilla y La Beatriz del Municipio Valera, separándonos sólo el Río Motatán.

Por el Este, colinda igualmente con la parroquia Chiquinquirá, Municipio Trujillo y finalmente el Oeste, con las parroquias Mercedes Díaz y San Luis de la municipalidad valerana; y la parroquia Motatán, cruzados por las aguas del Motatán.

San Rafael de Carvajal, es hoy un espacio que reúne un poco más de 39 mil habitantes según el libro no actualizado: «Venezuela, Estimaciones y Proyecciones de Población 1950-2035» de la edición oficial de la Oficina Central de Estadística e Informática; pero que nosotros como pobladores estamos seguros que superamos ampliamente estas cifras gubernamentales. Expertos en la materia señalan que fácilmente superamos los 100 mil habitantes.

«Mi sagrado suelo» llena las condiciones ideales para ser considerado lo más cercano a «El Paraíso» o a «El Edén», a pesar de los innumerables problemas que lo rodean como a cualquier notable pueblo o ciudad del globo terráqueo.

PROCESO DE CRECIMIENTO

El «Municipio de mis afectos» obedece su «apodo» a Baltasar de Carvajal, porque era una vieja costumbre colonial bautizar las comarcas con los nombres de pila de sus ocupantes.

El hispánico capitán se autoproclamó Gobernador sometiéndolo a su mandato y autoridad. Este pequeño vecindario fue ganado por los españoles sin ningún tipo de resistencia o enfrentamiento en aquella verde «Sabana de Los Ruices» para defender lo que consideraban su patrimonio, reivindicándola para los intereses de la corona de la «Madre Patria».

La fuerza de los conquistadores, como en el resto de los pueblos de Venezuela y en América toda se impuso y dio para que cientos de familias crecieran y facilitaran el camino a un proceso de transformación que aun se mantiene por el paso de los tiempos, en sus 350 años de fundación.

Aquí numerosas familias: imperialistas y colonos; aldeanos y pobladores, viejos y jóvenes, repletos de mucha espiritualidad y devoción a la religión católica fueron los que formalizaron posteriormente el destino de este gran núcleo organizado, llamado Carvajal; cuyo patrono es San Rafael Arcángel .

Siempre fue «Aquel mi Carvajal» y de hecho lo sigue siendo, una especie de encrucijada donde los viajeros atravesaban el municipio para continuar hacia el Centro-Occidente del país.

El «Carvajal que tanto admiro» era y sigue existiendo muy impresionante desde su origen hasta la presente fecha; y es por eso, que familias enteras a lo largo de estos periodos permitieron que se quedaran en su «Sabana de los Truenos» para sembrar su futuro.

El proceso de crecimiento de «Mi pequeña nación» fue lento y cada vez mostraba avances, porque éstos eran frenados, primero por las guerras independentistas; y luego por las «montoneras» de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

HECHOS Y LEYENDAS

Los investigadores de la historia local, regional y venezolana narran hechos, cuentos y leyendas como la del gran «Padre de la Patria», Simón Bolívar, quien pernoctó con su ejército libertador en esta maravillosa «Sabana Larga» para preparar y emprender su viaje a la «ciudad portátil» de Trujillo para estampar su firma en la «Proclama de Guerra a Muerte» en el mes de Junio de 1813.

Por otra parte, en tus 350 años pregona la «tradición» que fuiste escenario de una de las batallas más sangrientas que se conozcan en tierras trujillanas. En la muy renombrada «Batalla de la Cuesta» chocaron las fuerzas españolas del General Rafael González Pacheco y las del patriota General Leopoldo Baptista.

El ejército del valiente Leopoldo triunfó, dejando en su larga lucha un saldo de 200 muertos y 400 heridos un día 1º de Octubre de 1899.

Esta cruenta «ofensiva» fue descrita poéticamente por el ilustre hombre de letras, Andrés Eloy Blanco, en uno de sus libros, quien visitó en una ocasión al «municipio de mis recuerdos»:

«Carvajal, camino abajo
Carvajal, camino arriba
sangre bajaba
sangre subía.

Las manos eran ampollas
porque los rifles ardían,
con plomo negreó la noche,
con sangre fulguró el día

Gárgaras de Uno y Catorce
los clarines sacudían
páramo de ancha mortaja
cadáver de frente fría

Motatán de misereses
Carvajal: vela encendida.»

MUNICIPIO DEL FUTURO

Siempre ha sido obsesión de muchas personas, de nuestros queridos hijos y el de residentes pobladores originarios de otros terruños, es decir, de propios y extraños; proyectar y convertir a San Rafael de Carvajal con el esfuerzo de todos en un gran municipio.

El de bautizarlo con humildad como la capital social, residencial, cordial, política, cultural, deportiva y de la gaita del estado Trujillo; con un estilo único y original que nunca ha podido ocultar por los siglos de los siglos.

Carvajal del alma, de ti yo soy cautivo, por eso, tras una búsqueda minuciosa en archivos públicos y privados; y en especial de magníficos trabajos de investigación de hombres dignos y de fina pluma como: Rafael Benito Perdomo (+), Francisco Omar Araujo (+), Ramón Rivas Aguilar «Lapo», Luis Huz Ojeda, José Zerpa, Ramiro Durán, Eudomario Rangel (+), entre otros; me sirvieron de inspiración para escribir esta sentida crónica.

Cómo hijo de esta tierra, quiero darte «pueblo de mis quereres» mucho más, y como un regalo y tributo a la hidalguía carvajalense irradiadora de gran progreso; y en reconocimiento a uno de los centros urbanos más importantes de la región muestro al descubierto el rostro del municipio San Rafael de Carvajal de tiempo pasado, en la actualidad y el de su expectante porvenir; porque sus habitantes y visitantes de tu beldad y abrigo se encantan, hipnotizan y magnetizarán por siempre y para siempre.

Texto: Marcos Montilla

Abogado, columnista y ex alcalde de Carvajal»

(CARVAJAL: Es Historia y Tradición)

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